domingo, 6 de junio de 2010

Hizo polvo los sueños de Robin.

Luego de adjudicarse los Masters de Monte-Carlo, Roma y Madrid, el español logro su quinta corona en París y a partir de mañana sera el nuevo Nro. 1 del mundo.

Por Alejandro Cejas.

Todo indicaba que iba a ser un partido parejo, con igualdad para ambos. Pero terminó siendo una verdadera paliza. Si, por que eso es lo que le propinó Rafael Nadal a Robin Soderling, y aunque el español había declarado que esto no es una revancha del encuentro del año pasado, en el que el sueco daba la sorpresa, el número 2 del mundo todavía tenia la sangre en el ojo. Y hoy, esa deuda fue saldada. El manacorense se consagró por quinta vez en Roland Garros, luego de vencer al sueco en tres parciales, 6-4, 6-2 y 6-4.
Un encuentro en donde Soderling, número 5 del mundo, no pudo mostrar lo que hizo a lo largo del torneo. Muy impreciso, cometiendo muchos errores no forzados (totalizo 46 contra tan solo 16 de su rival), y, quizás la clave más importante, no pudo quebrar nunca en sus ocho oportunidades.
Mientra que Rafa jugó un partido increíble, quizás su mejor partido en el campeonato. Apoyado en su saque, con el cual consiguió el 77 % de primeros saques y culminó con 7 aces y una doble falta.
Tras dos horas y 18 minutos de juego, llegó el clásico festejo: Tirado al suelo y mirando al cielo, como agradeciendo al de arriba por una nueva Copa de los Mosqueteros, esa que le posibilita quedar a una de Björn Borg como máximo ganador en París y que, desde mañana, lo ubicará en el tope del ranking mundial.

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